- La exploración neurológica es una herramienta clave para detectar alteraciones en el cerebro, los nervios o los músculos.
- Es rápida, no duele y ayuda a prevenir problemas más graves.
- Permite valorar de forma global cómo funciona el sistema nervioso.
- Se revisa la vista pidiendo leer unas letras para evaluar la agudeza visual.
- Se observan las pupilas y el fondo del ojo.
- Se pide seguir un objeto con la mirada para comprobar el movimiento ocular.
- Se pide abrir la boca, enseñar los dientes o quitar la lengua para valorar los músculos faciales.
- Estos sencillos gestos aportan información muy valiosa sobre la función neurológica.
- Se comprueba la fuerza haciendo levantar brazos y piernas en distintas posiciones.
- Se valora la coordinación con movimientos como tocarse la nariz con el dedo o mover las manos rápidamente.
- La sensibilidad se evalúa tocando suavemente distintas zonas del cuerpo para ver la respuesta.
- Los reflejos se comprueban con palmaditas suaves con un martillo en el codo o en la rodilla.
- Se utiliza un diapasón para ver si la persona percibe la vibración.
- También se estimula la planta del pie para observar determinados reflejos.
- Se hace la prueba de Romberg: mantenerse de pie, con los pies juntos y los ojos cerrados.
- Esta prueba ayuda a detectar alteraciones en el equilibrio y postura.
Como puedes ver, se trata de una revisión completa pero sencilla, que nos ayuda a cuidar de tu salud neurológica. Si tienes dudas, consulta siempre con tu equipo médico. Estamos aquí para ayudarte.