Estrategias para el control del asma: tratamiento escalonado, mantenimiento y rescate

El asma es una enfermedad crónica, y, por tanto, no se cura. El objetivo del tratamiento es tener un buen control del asma: “el asma bajo control”, aunque no se tengan síntomas.

  • Previene crisis: está diseñado para evitar que los síntomas aparezcan y prevenir ataques graves que podrían ser fatales.
  • Disminuye síntomas: permite actividades normales, hacer ejercicio y dormir sin interrupciones por síntomas nocturnos.
  • Mejora la función pulmonar: evitando que la inflamación crónica deteriore de la capacidad respiratoria a largo plazo.

El tratamiento del asma es individualizado y escalonado. Esto significa que no todos los pacientes necesitan el mismo tratamiento ni la misma dosis. El neumólogo decidirá en qué escalón iniciar el tratamiento según tus síntomas, tu situación clínica y los resultados de las pruebas respiratorias. El objetivo es conseguir un buen control del asma lo antes posible y mantenerlo en el tiempo. Si el control no es suficiente, puede ser necesario subir de escalón y ajustar el tratamiento.

Antes de subir de escalón, es importante revisar con el médico si utilizas correctamente el inhalador y si sigues la pauta indicada. A veces, mejorar la técnica de inhalación o usar el tratamiento con la frecuencia recomendada permite controlar mejor los síntomas sin añadir nuevos medicamentos.

Cuando los síntomas han desaparecido y el asma se mantiene estable, el médico puede valorar bajar de escalón. Para ello, se recomienda un periodo de estabilidad de al menos 3 meses. Durante la reducción del tratamiento, el equipo sanitario debe revisar periódicamente el control del asma, por ejemplo, cada 3 meses.

Imagen
.

Los medicamentos de rescate actúan rápido y se usan cuando aparecen síntomas de asma, como falta de aire, pitos, tos u opresión en el pecho.

Estos medicamentos ayudan a abrir los bronquios y facilitan la respiración. Su efecto suele notarse en pocos minutos.

Si necesitas usar el inhalador de rescate con frecuencia, por ejemplo más de 2 días por semana, puede ser una señal de que el asma no está bien controlada. En ese caso, consulta con tu médico, enfermera o equipo sanitario para revisar el tratamiento.

Los medicamentos de mantenimiento o control sirven para mantener el asma controlada a largo plazo. Deben usarse de forma regular, según la pauta indicada, aunque te encuentres bien y no tengas síntomas.

Estos medicamentos ayudan a:

  • prevenir crisis de asma; 
  • reducir la inflamación de los bronquios; 
  • disminuir los síntomas; 
  • mejorar la calidad de vida; 
  • proteger la función pulmonar.

Los principales medicamentos de mantenimiento son:

  • Corticoides inhalados: reducen la inflamación de los bronquios (como budesonida, fluticasona o beclometasona). 
  • Broncodilatadores de acción larga: ayudan a mantener los bronquios abiertos durante más tiempo (como formoterol o salmeterol). 
  • Antagonistas de los leucotrienos: ayudan a reducir la inflamación y el estrechamiento de los bronquios (como montelukast). 
  • Anticolinérgicos inhalados de acción prolongada: ayudan a mantener abiertas las vías respiratorias (como tiotropio, glicopirronio o umeclidinio).

En algunos casos, el médico puede indicar un inhalador combinado que sirve tanto como tratamiento diario de mantenimiento como de rescate. Por eso, es importante que sepas:

  • qué inhalador debes usar cada día; 
  • qué inhalador debes usar si empeoras; 
  • cuántas dosis puedes utilizar; 
  • cuándo debes pedir ayuda médica.

Sigue siempre el plan indicado por tu equipo sanitario.

Los planes de acción son un conjunto de instrucciones escritas hechas a medida para cada paciente, teniendo en cuenta la gravedad y control de su asma y el tratamiento que habitualmente toma. El principal objetivo es que reconozcas el momento en que empeoras y que actúes rápido para evitar una crisis grave. El plan de acción tiene dos partes: el tratamiento que habitualmente tomas y lo que debes hacer cuando el asma empeora. Consistirá en aumentar la dosis de los medicamentos que tomas o en añadir otros nuevos (a veces un ciclo corto, de tan solo unos días, con cortisona en pastillas), y en saber cuándo debes pedir ayuda médica o cuándo ir a Urgencias.

Suscríbete a nuestro boletín mensual "Haz salud", con información de salud para todos.