Apnea del sueño e insomnio: dos alteraciones que a menudo van de la mano, en la última conferencia del ciclo “Disculpe, tengo una duda”

- Formación
La Biblioteca Bellvitge acogió el 10 de junio la última sesión del ciclo de charlas de salud Disculpe, tengo una duda, dedicada a la apnea del sueño y al insomnio y a cargo de la enfermera Maria Calvo, de la Unidad de Sueño y Ventilación del Servicio de Neumología del Hospital de Bellvitge.

Durante la conferencia, explicó que la apnea del sueño y el insomnio a menudo coexisten, una situación conocida como COMISA (siglas inglesas de Co-morbid Insomnia and Sleep Apnea), y que cada vez son más frecuentes los abordajes no farmacológicos para ayudar a las personas a gestionar los problemas de sueño. En este sentido, destacó la importancia de enseñar a los pacientes estrategias para manejar el insomnio y puso en valor la terapia cognitivo-conductual, considerada como una alternativa eficaz y segura a los tratamientos farmacológicos a largo plazo.

La ponente definió la apnea obstructiva del sueño como un trastorno que se produce durante el descanso nocturno y que provoca interrupciones repetidas de la respiración. Esta falta de oxígeno y los constantes microdespertares impiden completar correctamente las fases del sueño y pueden afectar a todo el organismo, especialmente al corazón y al cerebro. También recordó que algunos síntomas aparentemente poco conocidos, como quitarse varias veces para orinar durante la noche o una hipertensión difícil de controlar, pueden estar relacionados con ese trastorno.

Maria Calvo despejó dudas habituales sobre los ronquidos, los factores de riesgo, cuando hay que consultar al médico de familia y las consecuencias de no tratar la apnea. También explicó que la CPAP sigue siendo el tratamiento de referencia porque corrige la apnea, aunque existen otras alternativas en casos determinados.

La sesión concluyó con un mensaje claro: el sueño es uno de los pilares fundamentales de la salud, tan importante como la alimentación o ejercicio físico, y cualquier alteración persistente debe ser valorada por profesionales sanitarios. Tras la pandemia, los problemas de insomnio han aumentado notablemente y aproximadamente una de cada tres personas presenta dificultades relacionadas con el sueño.

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