Desencadenantes del asma: qué saber

Muchas personas con asma notan que los síntomas empeoran en determinadas situaciones. Estos factores se denominan desencadenantes. Esta guía te ayudará a identificar los desencadenantes más habituales y a conocer estrategias sencillas para reducirlos.

Los alérgenos son sustancias que, en personas sensibles, provocan una respuesta exagerada del sistema inmunitario. En el caso del asma alérgica, pueden desencadenar una crisis. Los alérgenos ambientales más importantes son:

Ácaros del polvo

Son microorganismos que viven en el polvo del hogar, especialmente en colchones, almohadas, alfombras y, en general, en material textil (ropa, peluches, etc.). Aunque están presentes durante todo el año, su número aumenta sobre todo en otoño y a principios de primavera debido a las condiciones de humedad y temperatura, que les resultan más favorables.

Cómo reducirlos:

  • Ventila cada día, sobre todo el dormitorio.
  • Lava la ropa de cama a 60 °C semanalmente. Evita la ropa de cama que contenga plumas o lana.
  • Utiliza aspiradora (recomendablemente con filtro HEPA) en lugar de escoba y paños para el polvo, y aspira también el colchón y la almohada.
  • Utiliza fundas antiácaros.
  • Evita alfombras, moquetas, tapicerías, cortinas pesadas y objetos que acumulen polvo.

Pólenes

Los pólenes son granos microscópicos que se forman en las flores de las plantas y que sirven para que estas formen frutos y se reproduzcan. Hay polen durante todo el año porque cada planta tiene su propia época de polinización. Aun así, la primavera es la estación en la que más plantas liberan polen. Según el clima, más o menos frío, y según el régimen de lluvias de una zona determinada, dependerán el tipo de polen predominante, su concentración atmosférica e, incluso, el período de polinización. Por eso, algunas personas mejoran o están libres de síntomas si pasan la temporada polínica en un área geográfica donde ese polen es minoritario. Y también por eso algunas personas experimentan un empeoramiento de los síntomas si se trasladan a otra zona donde el calendario polínico varía ligeramente.

Cómo reducirlos:

  • Consulta los calendarios de polen. Se puede obtener información en la página oficial de la Societat Catalana d’Al·lergologia i Immunologia Clínica. (http://www.scaic.cat).
  • Cierra las ventanas en días de mucha concentración de polen.
  • Evita salir al aire libre en los días ventosos, porque suele haber un aumento de la concentración atmosférica de polen. En cambio, las concentraciones de polen disminuyen en los días lluviosos.

Epitelios

La caspa, la saliva y la orina de gatos, perros y otros animales (caballos, roedores) pueden desencadenar síntomas de asma. Los síntomas pueden aparecer inmediatamente después del contacto —por ejemplo, al visitar una casa donde habitualmente hay un animal, aunque lo escondan o lo retiren de forma transitoria—, pero también hay casos en los que se manifiestan de forma retardada, hasta 12 horas después del contacto, normalmente de manera más grave.

Además, las partículas pueden permanecer en el ambiente hasta 6 meses después de haber retirado al animal del domicilio, y se transportan con facilidad de un lugar a otro a través de la ropa de las personas que tienen animales en casa. Algunas personas alérgicas también refieren que el contacto directo con la saliva del animal induce la aparición de habones y picor en la zona de contacto.

Cómo reducirlos: No hace falta decir que la medida más efectiva es retirar al animal del domicilio. Sin embargo, si esto no es posible:

  • Evita que el animal entre en tu habitación.
  • Lávate las manos después de tocarlo.
  • Aspira con frecuencia con filtros HEPA.
  • Lava al animal una o dos veces por semana. El veterinario puede aconsejar sobre el uso de lociones externas para reducir la liberación de partículas de caspa.

Hongos

Los hongos ayudan a mantener el equilibrio ecológico porque digieren la materia orgánica, especialmente la de origen vegetal; por ello son abundantes en los suelos de campos, bosques, parques y jardines, aunque sus esporas pueden ser transportadas por el viento incluso a grandes distancias.

En el ámbito doméstico los encontramos donde hay materia orgánica: fibras textiles, alimentos (fruta, queso, harina, pan, patatas...), pieles (zapatos, botas, abrigos...), papel, plantas de interior, etc. Pueden estar en la cocina, en los armarios de la ropa y los zapatos, en los baños, en las paredes húmedas, en los aparatos de aire acondicionado y humidificadores, en las macetas, etc.

El número de esporas de hongos en la atmósfera es muy superior al de los granos de polen y, a diferencia de estos, pueden aparecer en cualquier época del año, ya que crecen en función de la temperatura y la humedad ambientales. La mayoría se desarrolla en condiciones óptimas entre 20 ºC y 40 ºC, aunque hay excepciones, y la humedad relativa idónea oscila entre el 78 % y el 95 %, si bien pueden adaptarse a ambientes más secos.

Cómo reducirlos:

  • Mantén la casa seca y bien ventilada.
  • Repara filtraciones y humedades.
  • Limpia las manchas de moho con productos adecuados. Utiliza pinturas fungicidas.
  • Retira la basura rápidamente y evita plantas de interior, flores secas, macetas, etc.
  • En cuanto al aire acondicionado, utiliza filtros adecuados y limpia los aparatos con frecuencia para evitar la acumulación de esporas en los circuitos.

La contaminación del aire puede irritar los bronquios y empeorar el asma. Incluye:

  • El humo de los vehículos, especialmente los diésel.
  • Las partículas industriales.
  • El ozono y otros gases irritantes.
  • Contaminantes domésticos como el humo, los vapores de la cocina, los desinfectantes en aerosol, los perfumes fuertes, los espráis, los productos de limpieza, los irritantes ambientales, las velas, los ambientadores, etc.

Consejos prácticos:

  • Evita hacer ejercicio al aire libre en días de alta contaminación.
  • Prioriza zonas verdes o poco transitadas.
  • Mantén las ventanas cerradas en las horas punta de tráfico.
  • No utilices productos de limpieza en espray ni productos en aerosol dentro de casa, y ventila mientras cocinas.

El humo del tabaco es un irritante potente, tanto si fumas como si respiras el humo de otras personas. Si fumas o estás expuesto al humo del tabaco de forma pasiva porque convives con fumadores, es importante eliminar esta exposición.

Qué puedes hacer:

  • Si fumas o convives con fumadores plantearse solicitar ayuda si es necesario.
  • Evita los espacios donde se fume.
  • No permitas que se fume dentro de casa o en el coche.
  • Las nuevas formas de consumo, como el vapeo o el cigarrillo electrónico, no están recomendadas para dejar de fumar. Contienen sustancias tóxicas para el organismo y pueden producir enfermedad respiratoria.

Los resfriados, la gripe y otras infecciones pueden inflamar los bronquios y desencadenar crisis de asma.

Cómo protegerte:

  • Lávate las manos con frecuencia.
  • Evita el contacto estrecho con personas enfermas.
  • Lleva mascarilla durante la época de alta transmisión de virus respiratorios cuando estés en espacios públicos cerrados.
  • Mantén al día el calendario vacunal recomendado.
  • Descansa y mantente bien hidratado cuando estés enfermo.
  • Inicia tu plan de acción para el asma ante los primeros síntomas bronquiales (tos, pitidos, disnea).

El ejercicio es saludable y recomendable, pero en algunas personas puede provocar síntomas, sobre todo cuando se practica en un entorno con aire frío y seco.

Cómo prevenirlo:

  • Calienta durante 10–15 minutos antes de empezar.
  • Evita el aire muy frío; si es necesario, respira por la nariz o usa un buff.
  • Evita los ejercicios muy intensos o de larga duración.
  • A veces, es recomendable utilizar broncodilatadores 15 minutos antes de hacer ejercicio.
  • Sigue el tratamiento indicado por tu profesional sanitario. Lleva contigo la medicación de rescate.

El estrés, la ansiedad o incluso reír muy fuerte pueden desencadenar síntomas. No es “psicológico”: las emociones pueden alterar el ritmo respiratorio (hiperventilación) y aumentar la tensión muscular.

Estrategias útiles:

  • Practica la respiración diafragmática o técnicas de relajación.
  • Descansa bien y duerme suficientes horas.
  • Si es necesario, solicita ayuda profesional.

En algunas personas, ciertos fármacos pueden empeorar el asma, especialmente:

  • Los antiinflamatorios (aspirina, ibuprofeno, naproxeno, dexketoprofeno, diclofenaco, metamizol). El paracetamol se considera un fármaco seguro.
  • Algunos betabloqueantes (un tipo de fármacos que se usan para la hipertensión, el glaucoma y algunas enfermedades cardíacas).

Importante:

  • Consulta siempre con tu profesional sanitario antes de tomar nuevos medicamentos.
  • Informa de que tienes asma para que puedan recomendarte alternativas seguras.

  • Aire muy frío o muy seco
  • Cambios bruscos de temperatura
  • Risa intensa o hablar muy rápido
  • Reflujo gastroesofágico (en algunas personas)

  1. Conoce tus desencadenantes: Cada persona es diferente. Observa cuándo aparecen los síntomas y anótalo.

  2. Sigue el tratamiento: Los inhaladores de mantenimiento reducen la inflamación. Los de rescate alivian los síntomas rápidamente.

  3. Revisa la técnica de inhalación: Una mala técnica reduce la efectividad del tratamiento. Conviene revisarla de manera periódica con tu equipo médico.

  4. Tener un plan de acción: Tu profesional sanitario puede ayudarte a crear un plan personalizado para saber qué hacer en cada situación.

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