Rechazo del hígado trasplantado: causas, síntomas y tratamiento inmunosupresor

Después de un trasplante hepático es necesario tomar fármacos inmunosupresores para evitar un rechazo. Este tratamiento es imprescindible y debe tomarse toda la vida aunque la dosis y número de fármacos generalmente va disminuyendo conforme nos alejamos del trasplante.

Es una reacción del cuerpo humano hacia el órgano trasplantado: el organismo reconoce como extraño al nuevo órgano e intenta destruirlo. Esta reacción la realizan las defensas de forma similar a como se activan ante una infección. Para evitar el rechazo, existen unos medicamentos llamados inmunosupresores cuyo objetivo es disminuir estas defensas. La dosis concreta que necesita cada paciente para evitar el rechazo no puede calcularse de manera exacta, por lo que es posible que el rechazo se presente en algún momento del postoperatorio.

El rechazo se sospecha porque se altera la analítica hepática del paciente. Para confirmarlo es necesario realizar una biopsia hepática que, además del diagnóstico definitivo, también nos dirá su gravedad. Una vez confirmado, se tendrán que administrar otros inmunosupresores más potentes para su control. Si el rechazo no remite con estos medicamentos, puede ser necesario un nuevo trasplante, aunque esto ocurre en pocas ocasiones.

El rechazo es más frecuente en los primeros meses después del trasplante, por lo que en esta fase se realizan analíticas más a menudo al paciente que se irán espaciando conforme pase el tiempo.

Uno de los factores más importantes para evitar el rechazo es realizar el tratamiento inmunosupresor de forma correcta ya las dosis pautadas (lo que se llama buena adherencia) y realizar los controles y las analíticas aconsejadas en cada momento por el equipo médico.

Los fármacos inmunosupresores más utilizados actualmente son:

  • Tacrolimus (Prograf®, Advagraf®, Envarsus®, Tacforius®). Se utiliza como fármaco principal. Se toma dos veces al día (Prograf®) o una vez al día (Advagraf®, Envarsus® y Tacforius®), siempre en ayunas (1 hora antes del desayuno y la cena). Hay que evitar zumo de pomelo (pomelo), ya que interfiere con su absorción.
  • Ácido Micofenólico (Ceptava® o Myfortic®) o Micofenolato mofetil (Cellcept®). Se utiliza como complemento del tacrolimus para disminuir sus dosis. Se toma en ayunas o dos horas después de las comidas.
  • Prednisona. Se inicia en el postoperatorio pero se retira progresivamente en los primeros días o semanas si la evolución es correcta.
  • Everolimus (Certican®) o Sirolimus (Rapamune®). En algunos casos, se utiliza como alternativa para reducir la dosis de tacrolimus, especialmente si existen problemas renales o diagnóstico de cáncer.

La pauta inmunosupresora es una combinación de algunos de estos fármacos. La composición y la dosis, es máxima en el postrasplante inmediato pero se van retirando fármacos y disminuyendo las dosis conforme va pasando el tiempo siempre y cuando la situación del paciente sea estable y no presente episodios de desecho.

Los inmunosupresores son fármacos muy potentes que deben tomarse exactamente tal y como dice el médico. Disminuyen el riesgo de que el organismo destruya el órgano trasplantado, pero al mismo tiempo aumentan el riesgo de sufrir infecciones porque producen un descenso de las defensas del organismo. Tienen efectos adversos, pero es imprescindible tomarlos. Si la dosis no es suficiente, el sistema inmunitario reaccionaría destruyendo el nuevo hígado y, por el contrario, si la dosis fuera excesiva, el sistema inmunitario podría quedar con las defensas mínimas, dejándolo expuesto a sufrir todo tipo de infecciones. Para conseguir este equilibrio, se realizan analíticas muy a menudo para medir los niveles de medicación en sangre y ajustar al máximo la dosis de los medicamentos.

Los efectos secundarios más habituales son:

  • Aumento del riesgo de infecciones.
  • Alteraciones en la función del riñón.
  • Diarrea, náuseas, vómitos.
  • Hipertensión arterial.
  • Hiperglucemia (aumento del azúcar en sangre), diabetes.
  • Hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia (aumento de las grasas en sangre).
  • Temblores, dolor de cabeza, convulsiones.
  • Anemia (disminución de los glóbulos rojos).
  • Leucopenia (disminución de los glóbulos blancos).
  • Aumento del ácido úrico en sangre (riesgo de sufrir ataques de gota).
  • Aumento de peso.
  • Alteraciones de los huesos (osteoporosis, aplastamientos vertebrales, fracturas).
  • Cataratas.
  • Aumento del riesgo de neoplasias (tumores).

No todos estos efectos secundarios aparecen en todos los pacientes y disminuyen a medida que la dosis de los inmunosupresores es menor.

Medidas preventivas para minimizar los efectos secundarios:

  • Proteja la piel del sol con filtros solares de alto factor y ropa adecuada.
  • Evite el tabaco, el alcohol y haga una vida sana (dieta y ejercicio para evitar el aumento de peso).
  • Evite infecciones: mantenga una buena higiene de manos y evite contacto con personas enfermas en fases iniciales.
  • Realice controles oncológicos periódicos, como mamografías, citologías o exploraciones dermatológicas que le indique su médico.
  • Evite la automedicación. Muchos fármacos pueden interaccionar con los inmunosupresores (como antiinflamatorios, antibióticos o suplementos naturales).
  • Informe inmediatamente de cualquier efecto secundario o malestar persistente en su equipo médico.

Es muy importante que conozca la medicación que deberá tomar trasplantado, principalmente, los inmunosupresores: dosis, formas de administración, efectos secundarios… No dude en preguntar si tiene alguna duda sobre la medicación.

Por lo general, debe saber que:

  • Debe tragar los comprimidos enteros, sin masticarlos ni triturarlos. Las pastillas o cápsulas no pueden romperse.
  • Los debe tomar siempre a la misma hora.
  • No se salte ninguna toma de su medicación.
  • No modifique la dosis por su cuenta.
  • Debe hacerse responsables de su medicación, pero siempre le ayudará mucho que el familiar responsable esté presente en el momento de los cambios.
  • El día que tenga que hacerse una analítica, debe tomarlos después de la extracción.
  • Debe procurar tener suficiente medicación en casa, porque no siempre se puede encontrar cuando se necesita.
  • Si hace un viaje, lleve siempre medicación de más por si tiene algún imprevisto.
  • Revise la caducidad de la receta, cuando un medicamento caduca, desaparece de la receta electrónica y ya no se lo darán a la farmacia. Su equipo le informará siempre de la finalización de un tratamiento.
  • No interrumpir ningún fármaco sin consultar al equipo médico.
  • Si olvida una dosis, tómela lo antes posible. Si duda si la ha tomado o no, mejor no tomarla y esperar a la siguiente toma.
  • Mantenga la medicación en un lugar seco, fresco y a la sombra.
  • Consulte siempre con el equipo sanitario antes de tomar cualquier otro medicamento, incluso si es un producto natural o de venta libre.
  • Si tiene dificultades económicas o sociales para seguir el tratamiento, comuníquelo: hay recursos disponibles.

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