Todo lo que hay que saber sobre la hemodiálisis

La hemodiálisis consiste en la depuración o limpieza de la sangre a través de un filtro que elimina las toxinas. Para poder practicar la hemodiálisis, necesitamos un alto caudal o flujo de sangre, por lo cual se hace una fístula arteriovenosa interna.
Es una intervención quirúrgica que consiste en la unión de una arteria y una vena. Normalmente, se hace en el antebrazo, como primera opción, y tarda entre 45 y 60 días en poder desarrollarse correctamente y ser pinchada para hacer la hemodiálisis a través de esta vía.
Si no fuese posible practicar esta fístula arteriovenosa en el antebrazo, hay otras posibilidades que el cirujano valorará individualmente. En el caso de que no se disponga de tiempo suficiente para que esta fístula se desarrolle, porque se necesite urgentemente la diálisis, se coloca un pequeño tubo o catéter en una vena suficiente para que dé un alto flujo de sangre; normalmente se coloca en la ingle, por debajo de la clavícula o en la base del cuello.
Este catéter sirve para hacer la diálisis durante el tiempo necesario para que madure la fístula arteriovenosa. Y entonces ya se puede retirar.
Se acude periódicamente -unas tres veces a la semana- a un hospital o a un centro de diálisis para recibir este tratamiento a manos de profesionales sanitarios especializados en este tipo de tratamiento.
La hemodiálisis domiciliaria es un tratamiento que sustituye la función de los riñones y se realiza en casa. La sangre se filtra con la máquina que elimina toxinas y exceso de líquidos, para volver limpia al organismo. Requiere formación previa y seguimiento sanitario, y ofrece más autonomía y mejor conciliación con la vida familiar y laboral.

La hemodiálisis en centro es un tratamiento que sustituye la función de los riñones en caso de enfermedad renal avanzada o terminal. También se realiza cuando la diálisis domiciliaria no es posible o cuando el trasplante renal no es una opción adecuada. Es un tratamiento crónico que requiere un acceso vascular seguro y muy cuidado, como la fístula arteriovenosa interna.
Como que las venas del organismo no se pueden utilizar directamente para hacer la hemodiálisis, es necesario efectuar un acceso vascular adecuado (el punto donde pinchar). Se trata de unir una arteria con una vena. Así, la vena justo conectada a la arteria recibe la sangre a presión de la arteria y genera un gran flujo que provoca que la vena se agrande y se desarrolle. La cicatrización de esta unión y el desarrollo de las venas requiere un tiempo mínimo de entre 4 y 8 semanas antes de que se pueda utilizar.
