El Servicio de Farmacia del Hospital Universitario de Bellvitge ha puesto en marcha un proyecto innovador para mejorar la adherencia al tratamiento inmunosupresor en las personas trasplantadas de riñón, un factor clave para garantizar la supervivencia del órgano y la salud a medio y largo plazo tras el trasplante.
Seguir correctamente el tratamiento no siempre es fácil, especialmente con el paso del tiempo, y pequeñas dificultades pueden tener consecuencias importantes años después de la intervención. Por este motivo, detectar de forma precoz posibles problemas de adherencia y actuar a tiempo es fundamental para mejorar los resultados en salud.
Detectar los riesgos a tiempo, clave para mejorar los resultados
El proyecto se enmarca en un programa de atención farmacéutica iniciado en 2022, que establece que la primera visita con la farmacéutica hospitalaria se realice de forma coordinada con la primera visita médica y de enfermería tras el trasplante renal. Este encuentro personal, que tiene lugar en el Servicio de Farmacia, permite explicar el tratamiento en detalle, resolver dudas y establecer una relación de confianza desde el primer momento.
«La detección precoz de posibles dificultades durante los primeros meses tras el trasplante puede marcar la diferencia en la evolución a largo plazo», explican las farmacéuticas hospitalarias Ariadna Padullés y Clara Ribera, impulsoras del proyecto.
Un proyecto en dos fases
La iniciativa se desarrolla en dos fases. La primera, iniciada en enero de 2025, consiste en visitas presenciales de atención farmacéutica entre los seis y los ocho meses después del trasplante. En estas visitas se evalúa si la persona sigue correctamente el tratamiento, si ha presentado efectos adversos o si existen posibles interacciones con otros medicamentos. Cuando se detecta alguna incidencia relevante, se activa una derivación directa a la sección de Trasplante Renal del Servicio de Nefrología.
La segunda fase, actualmente en desarrollo, incorporará un sistema telemático automatizado que permitirá realizar un seguimiento continuado mediante preguntas enviadas por SMS, basadas en un cuestionario validado sobre adherencia y conocimiento del tratamiento. Este sistema quedará integrado en la historia clínica y se complementará con indicadores objetivos, como el control de la medicación dispensada y los niveles de determinados fármacos en sangre.
Este modelo permitirá detectar situaciones de riesgo de forma más precoz, reducir visitas innecesarias y centrar los esfuerzos asistenciales en las personas que más lo necesitan.
Trabajo en equipo y atención centrada en la persona
El proyecto está liderado por farmacéuticas hospitalarias especializadas en trasplante renal y se desarrolla en estrecha coordinación con los equipos médicos y de enfermería del Servicio de Nefrología. Además, en la segunda fase participa también el área de Sistemas de Información, clave para hacer posible la integración tecnológica del seguimiento telemático.
«Se trata de una metodología reproducible, que combina indicadores objetivos y subjetivos, y que podría adaptarse fácilmente a otros hospitales», destacan las profesionales responsables del proyecto.
Desde la perspectiva de las personas trasplantadas, Clara Ribera subraya que «esta iniciativa contribuye al empoderamiento, mejora la coordinación entre profesionales y permite ofrecer una atención más integral y de mayor calidad».
La respuesta inicial ha sido muy positiva, tanto por parte de las personas atendidas como de los equipos asistenciales. Una vez se complete un año de funcionamiento, se realizará un análisis de los resultados para valorar su impacto clínico e identificar posibles mejoras, con el objetivo de compartir la experiencia con otros servicios de farmacia hospitalaria.