Asma grave: tratamientos, expectativas y seguimiento

Tener el asma mal controlada no es lo mismo que tener asma grave. Casi siempre que el asma no está controlada hay una causa que se puede corregir:

  • La técnica de inhalación no es correcta.
  • No se usa el inhalador de mantenimiento cada día.
  • Hay otros problemas que empeoran el asma (rinitis, pólipos, reflujo, sobrepeso).
  • Sigue habiendo contacto con lo que la desencadena (tabaco, animales, humedad).

Hablamos de asma grave cuando el asma sigue sin control aunque tomes dosis altas de corticoides inhalados con otro fármaco, y ya se ha revisado todo esto. Por eso tu equipo revisará primero estos puntos. En muchos casos el asma se controla ahí, sin añadir nada nuevo.

Los biológicos se fabrican a partir de organismos vivos. En el asma son anticuerpos que bloquean moléculas concretas del sistema inmunitario: las que ponen en marcha la inflamación de los bronquios.

Cuando te expones a un desencadenante, tu cuerpo pone en marcha una reacción en cadena. El biológico corta esa cadena, y así los bronquios no se inflaman ni se estrechan.

No todos los pacientes tienen el mismo tipo de inflamación. Por eso a cada persona se le indica el biológico que actúa sobre la suya.

¿Qué son y cómo te ayudan los biológicos?

  • Medicina personalizada y diana: son proteínas que bloquean las moléculas específicas que causan la inflamación en tu cuerpo.
  • Administración sencilla: se dan mediante una inyección o infusión cada pocas semanas, a veces en casa.
  • Menos dependencia de la cortisona: ayudan a reducir el uso de pastillas que pueden tener efectos secundarios graves a largo plazo.

Los biológicos se añaden al tratamiento, no lo sustituyen. Se plantean cuando el asma grave sigue sin control a pesar de usar cada día dosis altas de corticoides inhalados con otro fármaco.

Tu asma puede no estar controlada si:

  • Tienes síntomas más de dos veces por semana.
  • Te despiertas por la noche por el asma (cuenta cualquier noche).
  • Usas el inhalador de rescate más de dos veces por semana.
  • Has necesitado cortisona en pastillas más de una vez en el último año.
  • Has necesitado acudir a urgencias o acabar ingresada por asma más de una vez en el último año.
  • El asma te impide hacer vida normal.

Cumplir alguno de estos puntos no significa que te toque un biológico. Significa que conviene revisar tu asma. La decisión la toma siempre una unidad especializada, y son medicamentos que se dispensan en el hospital.

Cada uno actúa sobre una parte distinta de la inflamación:

Medicamento Qué hace Para qué asma
Omalizumab Bloquea la IgE, el anticuerpo de la alergia. Asma alérgica grave.

Mepolizumab i benralizumab

Reducen los eosinófilos, unas células que inflaman los bronquios. Asma eosinofílica grave.
Depemokimab Actúa también sobre los eosinófilos. Se pone solo dos veces al año. Asma eosinofílica grave.
Dupilumab Bloquea dos proteínas (IL-4 e IL-13) que causan inflamación y moco. También mejora la dermatitis atópica y los pólipos nasales. Asma eosinofílica o que necesita cortisona en pastillas.
Tezepelumab Actúa en un paso más inicial de la inflamación. Actúa en un paso más inicial de la inflamación.

También existe el reslizumab, que se pone por vena en el hospital y actualmente se usa poco.

Con los biomarcadores: unas medidas que se obtienen con un análisis de sangre o una prueba de respiración.

  • Eosinófilos: células de la sangre. Si están altas, orientan hacia un asma eosinofílica.
  • IgE: el anticuerpo que produces frente a los alérgenos.
  • FeNO: prueba de soplido que mide la inflamación de los bronquios.

También cuentan la edad a la que empezó tu asma, las enfermedades asociadas y los ciclos de cortisona que has necesitado.

Casi todos se ponen con una inyección debajo de la piel. La frecuencia va de cada dos o cuatro semanas hasta cada seis meses, según el fármaco. Algunos se ponen en el hospital y otros puedes aprender a ponértelos en casa.

Si te lo pones en casa:

  • Guárdalo en la nevera, entre 2 y 8 ºC, dentro de su caja.
  • Sácalo unos 30 minutos antes y espera a que esté a temperatura ambiente: molesta mucho menos. No lo calientes de ninguna otra forma.
  • Ve cambiando la zona del pinchazo (muslo, barriga, parte de atrás del brazo).
  • Si olvidas una dosis, llama a tu equipo. No te pongas dos seguidas.

Importante: el biológico se añade a tus inhaladores, no los sustituye. Aunque te encuentres mucho mejor, no los dejes ni bajes la dosis por tu cuenta.

  • Menos crisis de asma.
  • Menos visitas a urgencias y menos ingresos.
  • Menos cortisona en pastillas y, por tanto, menos efectos a largo plazo (huesos, azúcar, tensión, cataratas, peso).
  • Menos síntomas y mejor función pulmonar.
  • Más actividad física y mejor descanso por la noche.

La mejoría no es inmediata: se suele notar a lo largo de las primeras semanas o meses.

En general sí, y se toleran bien. Lo más frecuente son molestias leves:

  • Reacción en la zona del pinchazo (dolor, enrojecimiento, hinchazón).
  • Catarro o dolor de garganta.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio.
  • Dolor articular.

Las reacciones alérgicas graves son muy poco frecuentes. Por eso las primeras dosis se ponen en el hospital y te quedas un rato en observación. Avisa a tu equipo si estás embarazada o lo planeas, si te tienes que vacunar o si vas a viajar a zonas con parásitos.

Es un tratamiento largo, no un ciclo corto.

  • A los cuatro meses se valora si está funcionando.
  • Se mira: crisis, ciclos de cortisona, síntomas, cuestionarios de control y función pulmonar.
  • Si va bien, se mantiene y se revisa cada pocos meses.
  • Si no va bien, se puede cambiar a otro biológico distinto.

Tu parte sigue siendo imprescindible: usar bien los inhaladores, mantener el tratamiento diario y seguir tu plan de acción.

Sigue siempre el plan indicado por tu equipo sanitario.

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