Adherencia significa usar el tratamiento tal como está pautado: la dosis indicada, las veces indicadas y con la técnica correcta. Las tres cosas cuentan. Un inhalador que se usa cada día pero mal es, en la práctica, un inhalador que no se está tomando.
Es más frecuente de lo que parece: alrededor de la mitad de las personas con una enfermedad crónica no siguen el tratamiento tal como está pautado, y la mayoría comete algún error al usar el inhalador. Cuando un asma parece que no responde, esta suele ser la primera causa que revisamos.
Casi nunca es por dejadez. Los motivos más habituales son:
- olvidos, sobre todo en la dosis de la noche o cuando cambia la rutina;
- no notar nada al usarlo, a diferencia del inhalador de rescate;
- dudas o miedo a los efectos secundarios;
- horarios complicados o varios inhaladores distintos;
- quedarse sin receta o no llegar a recoger la medicación.
Todos tienen solución, pero solo si se hablan. Coméntalo en la consulta: no vamos a regañarte, vamos a buscar la manera que te encaje.
- Únelo a algo que ya haces cada día (lavarte los dientes, el desayuno).
- Déjalo a la vista, no guardado en un cajón.
- Pon una alarma en el móvil los primeros meses.
- Mira el contador de dosis y pide la receta antes de que se acabe.
- Si algo te molesta (voz ronca, mal sabor, tos), dilo antes de abandonarlo: casi siempre tiene arreglo.
- Lleva tus inhaladores a cada visita.
El medicamento tiene que llegar al bronquio. Si se queda en la boca o en la garganta, no hace efecto donde debe y aumentan las molestias locales. Por eso en cada revisión te pediremos que hagas la técnica delante de nosotros: no es un examen, es la única forma de detectar errores que de otro modo no se ven.
| 5 pasos que valen para cualquier inhalador | |
|---|---|
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Colócate bien. De pie o sentado con la espalda recta y la barbilla algo levantada. |
Suelta el aire. Fuera del inhalador. Nunca soples dentro. |
| Sella los labios. Alrededor de la boquilla, sin tapar los orificios ni morderla. | Inspira y aguanta. Coge el aire por la boca y retenlo unos 10 segundos. |
| Enjuágate la boca. Escupe el agua, siempre que el inhalador lleve corticoide. | |
No. La forma de coger el aire cambia según el tipo de inhalador:
| Tipo de inhalador | Cómo debes inspirar | Detalle clave |
|---|---|---|
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Cartucho presurizado (el clásico, con gas) |
Despacio y profundo, a la vez que aprietas. | Es el que más falla por falta de coordinación. Usa cámara espaciadora. |
| Polvo seco | Fuerte y profundo desde el primer momento. | No soples dentro: la humedad apelmaza el polvo. |
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Niebla fina (sale despacio) |
Despacio mientras sale la niebla. | No lleva gas y el rociado dura más tiempo. |
Cuatro que conviene entender bien:
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Soplar dentro del inhalador de polvo: la humedad del aliento apelmaza la dosis y deja de salir bien.
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Disparar dos dosis seguidas: espera unos 30 segundos entre una y otra.
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No aguantar la respiración: sin esos segundos, buena parte del fármaco sale al espirar.
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No enjuagarse la boca: puede aparecer afonía u hongos. Enjuaga y escupe, no lo tragues.
| Los errores más frecuentes | |
|---|---|
| Soplar dentro del inhalador de polvo. | No agitar el cartucho presurizado antes de usarlo. |
| Disparar dos dosis seguidas sin esperar entre ellas. | No aguantar la respiración después de inspirar. |
| Coger el aire por la nariz en lugar de por la boca. | No enjuagarse la boca al terminar. |
Con los cartuchos presurizados, siempre que puedas. Facilita mucho la coordinación y hace que llegue más medicación al pulmón. Úsala así: una sola pulsación cada vez, inspira justo después, y lávala con agua y jabón una vez por semana dejándola secar al aire, sin frotarla por dentro.
Pídenos que revisemos tu técnica siempre que lo necesites, aunque lleves años usando el mismo inhalador. Es la revisión que más rinde de todas.
Sigue siempre el plan indicado por tu equipo sanitario.