Cuando hacemos una fístula arterio-venosa, conectamos una arteria y una vena.
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La sangre circula por dentro de las arterias y las venas: las arterias transportan sangre desde el corazón hacia los distintos tejidos del organismo y las venas devuelven la sangre desde los tejidos hasta el corazón.
Las arterias poseen las paredes más gruesas y son más resistentes que las venas.
Cuando hacemos una fístula arterio-venosa, conectamos una arteria y una vena. Esto determina que la vena se ensanche, se vuelva más gruesa y aumente el flujo de sangre que transporta. De esta forma, conseguimos un vaso superficial resistente que se podrá pinchar de forma repetida y con flujo suficiente para que la máquina que realiza la diálisis pueda trabajar en condiciones y limpiar la sangre del paciente.
Diferenciamos entre Fístula Nativa y Fístula Protética:
- La fístula nativa es la que se confecciona conectando directamente una arteria y una vena que se encuentran una junto a otra. Es la primera opción, ya que es la que suele tener mejores resultados.
- La fístula protética se confecciona interponiendo un segmento de material protético entre la arteria y la vena. Utilizamos este acceso cuando no tenemos una buena vena que pueda conectarse a la arteria. Esto puede ocurrir porque las venas de los brazos son demasiado pequeñas o ya se han utilizado previamente. Se utiliza una prótesis de politetrafluoroetileno (PTFE), un material plástico utilizado para realizar tubos que simulan los vasos sanguíneos y que el cuerpo no rechaza.
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Servicio de Angiología y Cirugía Vascular