La osteomielitis es una infección del hueso que provoca inflamación y puede causar dolor intenso, fiebre y dificultades para moverse si no se trata a tiempo. En el contexto del Hospital de Bellvitge, la vigilancia de bacterias emergentes como Streptococcus dysgalactiae subsp. equisimilis ayuda a entender mejor el riesgo de infecciones graves en personas vulnerables, incluyendo infecciones osteoarticulares.

Es una infección del hueso producida habitualmente por bacterias que llegan por la sangre (vía hematógena), o desde la proximidad a través de una herida, una úlcera o tras una cirugía. Entre los microorganismos causantes destacan Staphylococcus aureus y otros estreptococos; el estudio liderado por el Hospital de Bellvitge muestra que Streptococcus dysgalactiae subsp. equisimilis está emergiendo como causa de infecciones graves en personas mayores y con enfermedades crónicas.
Puede afectar a cualquier hueso, pero es más frecuente en huesos largos de las piernas, la columna vertebral y los pies, sobre todo en personas con diabetes o problemas de circulación sanguínea. El trabajo del Hospital de Bellvitge y el IDIBELL confirma que los pacientes con diabetes, patología cardiovascular o cáncer presentan mayor riesgo de infecciones invasivas por esta bacteria, lo que refuerza la importancia de controlar estos colectivos.
El dolor localizado en el hueso afectado, que puede ser intenso y empeorar con el movimiento o la presión, y la limitación funcional de la zona suelen ser los síntomas más frecuentes, y puede acompañarse de hinchazón, enrojecimiento y aumento de calor en la zona. Estos signos deben valorarse con especial atención en personas mayores o con enfermedades crónicas, que son precisamente los perfiles donde el estudio de Bellvitge ha detectado un aumento de infecciones graves por Streptococcus dysgalactiae.

Fiebre, escalofríos, cansancio y sensación de malestar general son síntomas frecuentes sobretodo en las formas evolucionadas y cuando la bacteria circula por la sangre, aunque en personas mayores o con defensas bajas la fiebre puede ser leve o incluso no aparecer. La investigación liderada por Bellvitge subraya que los pacientes inmunodeprimidos o frágiles pueden presentar cuadros más graves y con evolución rápida, por lo que la detección precoz es esencial.

Mayoritariamente se puede adquirir la infección por dos vías: por la llegada al hueso de microorganismos por vía hematógena, o por su llegada a partir de la proximidad de una herida profunda, una cirugía ósea, una fractura abierta (con exposición de tejidos y hueso) o una úlcera crónica (por ejemplo, en el pie diabético). El estudio del Hospital de Bellvitge recuerda que una herida o puerta de entrada en personas con defensas bajas facilita que bacterias como Streptococcus dysgalactiae pasen de la microbiota habitual a causar infecciones invasivas.
Entre otros factores, tener diabetes, problemas vasculares, insuficiencia renal, tratamientos que bajan las defensas o consumo de drogas por vía intravenosa aumenta el riesgo de sufrir osteomielitis. Entre 2012 y 2022, la investigación multicéntrica coordinada por Bellvitge documentó que las infecciones graves por Streptococcus dysgalactiae afectan sobre todo a mayores de 70 años y a pacientes con enfermedades crónicas, lo que coincide con los grupos de mayor riesgo de infecciones osteoarticulares.
El profesional sanitario explora la zona dolorosa y puede solicitar análisis de sangre para detectar signos de infección o la presencia de bacteriemia, y también diversas pruebas de imagen (ej., radiografías, tomografía computarizada-TC-, resonancia magnética o gammagrafía ósea).

En ocasiones es necesario tomar una muestra de tejido (biopsia) o de pus del hueso infectado para poder identificar el germen responsable de la osteomielitis y diseñar el tratamiento antibiótico más adecuado. En casos graves o poco habituales, se pueden realizar estudios microbiológicos más avanzados, como los que se han utilizado en Bellvitge para caracterizar genéticamente cepas emergentes de Streptococcus dysgalactiae subs equisimilis. Concretamente, el proyecto liderado por el Hospital de Bellvitge e IDIBELL ha empleado técnicas de secuenciación genómica para identificar linajes predominantes (como CC15, CC17 y CC20), lo que permite ajustar mejor las estrategias de tratamiento y vigilancia. Este estudio confirmo la presencia en nuestro medio de algunos linajes más virulentos que podrían causar enfermedad a población más joven y con menos comorbilidades que está explicando la emergencia de este patógeno en Europa.

El tratamiento se basa en la administración de antibióticos durante varias semanas, a veces inicialmente por vía intravenosa en el hospital y después por vía oral. Idealmente, esta antibioterapia es diseñada por médicos infectólogos; en nuestro caso, el Hospital de Bellvitge dispone de una Unidad Multidisciplinar de Infecciones Musculo-esqueléticas y de Infecciones de Pie Diabético, donde se atienden habitualmente casos de osteomielitis. La investigación de Bellvitge alerta de que algunas cepas de Streptococcus dysgalactiae han desarrollado resistencia a macrólidos, por lo que en infecciones graves se están valorando alternativas como linezolid o nuevas fluoroquinolonas (ej., delafloxacino) además del tratamiento con antibióticos beta-lactámicos.
En algunos casos es fundamental la cirugía concomitante para limpiar el tejido infectado, drenar abscesos o retirar material protésico, si bien muchos casos de osteomielitis del esqueleto axial (ej., vértebras, pelvis, pubis) pueden tratarse solo con antibióticos. En cualquier caso, siempre es necesario controlar bien enfermedades asociadas como la diabetes y cuidar las heridas para prevenir nuevas infecciones. El llamamiento del equipo de Bellvitge a reforzar la vigilancia microbiológica y la investigación ayuda precisamente a detectar de forma temprana estas bacterias emergentes y a prevenir complicaciones severas en pacientes de riesgo.
La investigación “Emergence of Invasive Streptococcus dysgalactiae subsp. equisimilis in Spain (2012-2022): Genomic Insights and Clinical Correlations”, liderada por el Hospital de Bellvitge y el IDIBELL, pone de relieve la importancia de la vigilancia continua de las infecciones graves en personas mayores y con enfermedades crónicas, y refuerza el papel de los equipos de salud en la detección y tratamiento precoz de infecciones que pueden afectar también al hueso.