“Cuando los timbales comienzan a sonar junto con el encendido del fuego de los diablos es muy emotivo y una descarga de adrenalina”
Los Bailes de Diablos están hoy más vivos que nunca, quizás porque escenifican la lucha eterna entre las fuerzas del bien y del mal. Lourdes siguió los pasos de su hija para entrar en el mundo de los diablos y los tambores hace seis años y asegura que está dispuesta a continuar como tamborilera hasta que el cuerpo aguante.

- Empecemos por el principio, ¿cómo te inicias en el mundo de los diablos y timbales?
De pequeña viví mucho la Fiesta Mayor de Sant Andreu Comtal, donde había vivido siempre. Después, con 27 años, llegué a Ribes donde la Fiesta Mayor se vive intensamente. Mi hija se inició como tamborilera a los 6 años. Yo le acompañaba, la veía tocar por las calles con su pandilla de diablos. Me encantaba verlos, eran pequeños y muy bien organizados, hasta que lo dejó con 14 años. Decidí pedir información de cómo podía apuntarme. Corría el año 2019 y en el 2020 entré en el Ball de Diables de Ribes Colla Jove @collajovederibes cuando necesitaban algunos tamborileros. Entonces vino la pandemia y no pudimos ni tocar, ni ensayar, ni nada. Así que la cosa empezó de verdad en el 2021, con mascarilla, por supuesto. Fue un poco raro entrar en un grupo que tiene su razón de estar en las actividades en la calle y no poder hacer nada. Y todavía mi hija y yo coincidimos un tiempo en las Fiestas Mayores del pueblo vestidas de tamborileras, fue muy enternecedor para mí. Es curioso, porque en nuestro caso hicimos el camino inverso a lo habitual: ha sido la madre quien ha seguido el ejemplo de la hija.

Foto: Joan Nicolau
- Dices que entraste cuando se produjeron bajas entre los tamborileros, ¿es difícil incorporarse a un grupo entonces?
Al principio cuando te apuntas a nuestro grupo y te llaman, entras en lista de espera, después pasas a ser sustituta de las personas que están en activo en el día a día del grupo, y cuando pasa un tiempo y te toca, pasas a ser miembro titular. Ser tamborilero es un poco más fácil, para diablo a veces es más complicado entrar, el tema del fuego gusta. En estos tiempos se viven mucho los bailes populares y creo que es muy importante participar en ellos y vivirlos, porque forman parte de nuestra cultura catalana.
- ¿Y tenías muy claro que querías ser tamborilera?
Tenía curiosidad. Yo nunca he estudiado música, pero me gusta y es cierto que voy al ritmo más fácilmente de lo que me esperaba. Después de cuatro o cinco ensayos vi que el timbal era para mí y no se me daba nada mal, hasta el día de hoy.

Foto: Fran Lorenzo
- ¿Y como te encontraste la primera vez con el tambor en las manos? ¿era lo que esperabas?
El primer ensayo me sentí rara con el timbal puesto, estaba nerviosa y éramos muchos compañeros de la pandilla juntos, pero la verdad es que me lo pusieron fácil y me ayudaron muchísimo a que aprendiera y sigas el hilo de las canciones, a base de repeticiones y fijarme un poco; las personas encargadas de música son unos expertos y llevan muchos años tocando, desde pequeños. La primera salida fue de una euforia excitable, fueron unos momentos de nervios pero a la vez de diversión y también de compartir esta vivencia con todo el grupo.

Foto: Biel Rovira
- ¿Sois mucha gente en el grupo, o en el Ball, mejor dicho?
Somos 80 participantes, 40 diablos y 40 tamborileros aproximadamente, y en lista de espera tenemos unas 20 personas apuntadas. La Colla Jove está constituida como grupo adulto desde 2002, aunque sus integrantes ya salían juntos desde 1992 a la colla Petita y desde 1995 a la Mediana. Hace pocos meses nos hemos integrado en los @Ballsdediables, que reúnen una docena de grupos de todo el territorio con el objetivo de divulgar y preservar los Bailes de Diablos.

- ¿Y ha ido evolucionando o cambiando la composición de los grupos o bailes?
Sí, ahora hay algo más que nunca de todas las edades. Y ya no son sólo un grupo de amigos de la misma edad que comienzan juntos y terminan juntos. Son grupos fijas que mantienen estructura (el nombre, el material, el presupuesto..) aunque cada año haya gente que lo deja y gente nueva que entra.
- El gran hito del año es la Fiesta Mayor...
La de verano el 29 de junio y Sant Pau el 25 de Enero, cuando se acaba una fiesta mayor, a pesar del cansancio que conlleva, ya tengo ganas de que llegue la próxima, se vive intensamente estos días, hay muchas cosas que preparar, los ensayos son primordiales, hay nervios e imprevistos de última hora porque todo debe salir bien, todo tiene que salir bien, desayunos de víspera, la organización de barracas o trackasound, redes sociales... intentamos que todo salga a la perfección.

Foto: Daniel Garcia
- ¿Cómo se preparan los correfocs?
En general hay una estructura consolidada de hace muchos años bastante grande. Tenemos unos diez grupos de trabajo, cada uno de ellos con su coordinador: material de tamborileros, material de diablos, folclore, música, merchandising, actividades, versos, tesorería, trackasound y patrocinios. Este último lo coordinamos junto a otras dos compañeras y somos quienes vamos por los comercios a buscar algún patrocinador que pueda colaborar con el grupo, toda ayuda es bienvenida, y nosotros les damos visibilidad a las redes, si son restaurantes también vamos a hacer cenas encuentros o reuniones. Justo este año es el 30 aniversario del correfoc de Ribes, que siempre está en enero justo la semana antes de Sant Pau.
- Y a medida que se acerca la fecha ¿aumentan los ensayos?
Cuando queda un mes igualmente ensayamos un par de veces por semana, hacemos votaciones en grupo de whatsup para ver qué días nos va mejor a todos. Los coordinadores de música se encargan de preparar los ensayos y llevarlos a cabo. Las canciones se tocan en función de dónde las representamos y cuándo o de qué manera comienza el encendido de los diablos o simplemente bailando y tocando por las calles y plazas.

Foto: Daniel Garcia
- ¿Cómo se hace viable económicamente el Ball?
Cada miembro del grupo hace una aportación anual. También son importantes las barras de las barracas en verano o el trackasound en invierno, se proponen conciertos donde vienen grupos de artistas invitados. Todos participamos en estos eventos tanto en la barra, en la entrada o con los tickets de consumiciones, es siempre un trabajo conjunto. Las aportaciones de los patrocinadores son muy importantes.
- ¿Cómo explicarías lo que sientes con el tambor y las baquetas en las manos?
Cuando los timbales comienzan a sonar junto con el encendido de diablos es muy emotivo y una descarga de adrenalina. Nosotros vamos detrás de los diablos tocando y atentos al momento en que empiecen a quemar, en ese instante es cuando nosotros iniciamos el 'subidon' del fuego y las baquetas gritando y disfrutando el momento, que es una puesta en escena espectacular de vivir. Cuando entramos en la plaza los diablos cantan al son de timbaleros haciendo un pasillo para nosotros, y después al revés.

Foto: Daniel Garcia
- ¿Y esa escarga cómo te deja al terminar el correfoc?
Son unos días muy intensos. Después de cada pasacalle acabo un poco agotada, pero es un agotamiento feliz y al mismo tiempo relajado. El tambor es ligero y éste es un punto positivo y de agradecer. Siempre llevamos unos mochila con un pequeño botiquín donde hay algún material por si algún miembro necesita algo, Los tamborileros sufrimos un poco con las baquetas porque a veces los dedos se resienten o sale alguna ampolla y necesitamos si o si esparadrapos. A mí me ha pasado sobre todo en verano con el calor, pero ahora estoy más acostumbrada. Este último Sant Pau no pudimos hacer el correfoc por las lluvias, un disgusto para todas, lo hemos aplazado, pero, para más adelante. En el pasacalle, que sí pudimos hacer finalmente, sufrimos algo de humedad en los pies, que fue pasando con una bolsa entre calcetines, truquillo de la tía, porque en la Jove tenemos la tía de todos, que también es tamborilera. En cualquier caso, una forma física buena siempre va bien, yo hago pilates para endurecer la musculatura y es muy eficaz.
- ¿Cómo ves tu futuro como tamborilera?
Estoy dispuesta a seguir como timbalera hasta que no pueda más, de hecho haré todo lo posible por continuar y quién sabe si algún día acabaré formando parte de la @collahistòricaderibes que son 'los que nunca han dejado de ser diablos'. Su proyecto nació para recuperar las centenarias visitas del baile de diablos por las masías con antiguos diablos de distintas generaciones.
Salut, foc i baquetes!

Si quereis ver y escuchar cómo suenan los tamborileros del Ball de Diables Ribes Colla Jove haced clic en este enlace, avanzad en el vídeo y, ya puestos, a ver si encontràis a Lourdes...
En este otro enlace también podeis ver un resumen más rápido de la actividad del Ball a la Fiesta Mayor de Sant Pau 2026