La higiene bronquial es un conjunto de técnicas que ayudan a movilizar y eliminar las secreciones de los pulmones, facilitando la respiración y previniendo infecciones respiratorias. Está especialmente indicada en personas con enfermedades respiratorias crónicas o con dificultades para eliminar el moco.
Una de las técnicas más utilizadas es la que se realiza con el dispositivo de presión espiratoria oscilante (PEO), habitualmente combinado con nebulización de suero fisiológico.
Este dispositivo:
- Genera vibraciones durante la expiración
- Ayuda a despegar las secreciones adheridas a las paredes de los bronquios
- Facilita que el moco se pueda eliminar con la tos
- Mejora la ventilación pulmonar
La resistencia del dispositivo será siempre la prescrita por el fisioterapeuta respiratorio.
Antes de empezar, asegúrate de disponer de:
- El dispositivo de presión espiratoria oscilante
- Un concentrador de aire
- Tubuladura
- Nebulizador con suero fisiológico
- Toma eléctrica
Montaje del aparato
- Encaja correctamente las dos pestañas del dispositivo.
- Conecta la tubuladura en la parte trasera.
Preparación de la nebulización
- Carga el nebulizador con la dilución de suero fisiológico.
- Conecta la tubuladura en el concentrador de aire.
- Acopla la nebulización en el dispositivo.
Arrancar el equipo
- Enciende el concentrador de aire.
- Asegúrate de que la dilución se está nebulizando correctamente.
- Colócate cómodamente, sentado o con la espalda recta.
- Coge el aire por la boca.
- Aguanta la respiración durante 2 o 3 segundos.
- Vacía el aire por la boca, notando cómo el dispositivo vibra, hasta el final de la espiración.
- Repite el proceso en ciclos de 5 a 10 respiraciones.
Duración aproximada de la sesión: unos 10 minutos.
Si aparece tos con secreciones, aprovéchala para expulsar el moco.
Una vez terminada la terapia:
- Desmonta el dispositivo con facilidad.
- Puedes:
- Poner las piezas en el lavavajillas, o bien
- Lavarlas con agua y jabón
- Enjuagar preferentemente con agua destilada.
- Deja secar todas las piezas antes de volver a montarlas.
Una buena limpieza es clave para prevenir infecciones.