Entrevista a Anna Tuneu: «Llegué a tardar ocho horas en ducharme cuando estaba peor». Convivir con el TOC en primera persona

- Pacientes que inspiran

Anna Tuneu llegó a tardar ocho horas en ducharse. El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) condicionó durante años su día a día hasta hacerle muy difícil llevar una vida autónoma. Hoy explica, en primera persona, cómo ha sido el proceso para recuperar espacio mental y capacidad de elección, con el acompañamiento del sistema público de salud, y qué le ha permitido volver a proyectarse hacia el futuro.

• ¿Quién eres y a qué te dedicas actualmente?

Soy Anna Tuneu, tengo 44 años. Estudié Psicología e hice un posgrado en Cultura de Paz. En este momento no ejerzo, principalmente por el impacto que ha tenido el TOC en mi vida, pero me estoy reactivando poco a poco. Actualmente colaboro en un proyecto de ropa artesanal hecha en Barcelona, en una tienda-taller, y me ha ayudado mucho a recuperar rutinas, salir de casa y retomar, progresivamente, la vida laboral.

• ¿Cuándo te diagnosticaron TOC?

Tenía 21 años y estaba en la universidad. Recuerdo muy bien el momento en que decidí pedir ayuda. Estaba muy angustiada, no sabía qué me pasaba y, un día, en medio de las clases, “estallé”. Una amiga me ayudó y entendí que, aunque durante mucho tiempo había pensado que podría salir adelante sola, necesitaba apoyo profesional.

• ¿Cuándo empezaste a notar síntomas?

Desde pequeña. Hacia los siete años ya tenía síntomas. Recuerdo, por ejemplo, que me generaba una angustia muy intensa que me quedara jabón detrás de las orejas cuando me bañaban. Pueden parecer detalles pequeños, pero el malestar era tan grande que aún hoy lo recuerdo.

Con los años aparecieron las primeras obsesiones: pensamientos o imágenes desagradables que surgen de forma involuntaria y generan mucha ansiedad. Poco a poco, todo fue intensificándose y cada vez me costaba más realizar actividades cotidianas con normalidad.

• ¿Cómo explicarías qué son las obsesiones y los rituales?

Todas las personas podemos tener obsesiones y rituales. La diferencia está en cuándo interfieren en el día a día y no te permiten llevar una vida funcional. Un pensamiento desagradable puede aparecerle a cualquiera, pero si puedes dejarlo pasar, no hay problema. En cambio, cuando genera un sufrimiento intenso, cuando tienes la sensación de perder el control o de que tu vida cotidiana queda condicionada, es cuando hay que prestar atención.

En el TOC, estos pensamientos y rituales no son una elección ni una exageración: son respuestas automáticas a una angustia muy intensa que cuesta mucho detener sin ayuda especializada.

En mi caso, los rituales tienen que ver con la repetición. Acciones muy simples pueden alargarse mucho en el tiempo. He llegado a tardar ocho horas en ducharme en la etapa en la que estaba peor. No es solo una cuestión de tiempo: también consume mucha energía y desgasta emocionalmente.

• ¿Eras consciente de que esos rituales no tenían una base racional?

Sí, completamente. Sé que no va a pasar nada si no hago el ritual. Pero el malestar es tan fuerte que acabas cediendo. Es como un chantaje interno: “si no haces esto, no te encontrarás bien”. Por eso, una parte importante de la terapia es aprender a tolerar la angustia sin responder con el ritual.

• ¿Cómo ha sido tu proceso de tratamiento?

Mi recorrido ha sido largo. Al principio optamos por la atención privada, pero no me fue bien. El punto de inflexión llegó cuando accedí a una unidad especializada dentro de la sanidad pública, en el Hospital de Bellvitge. Contar con un equipo con experiencia en TOC marcó un antes y un después.

También fue muy importante trabajar los rituales en casa, en el entorno donde realmente se producen. La combinación de estos elementos me permitió empezar a mejorar de forma sostenida.

Cada persona es diferente y los tratamientos deben adaptarse a cada caso, siempre con profesionales especializados.

• ¿Cómo convives hoy con el TOC?

Sigo en proceso, pero estoy mucho mejor. Ahora tengo rituales, pero también tengo espacios de vida libres de rituales, y eso cambia mucho la perspectiva. He recuperado energía y capacidad de elección.

Cuando el TOC lo ocupa todo, parece que el trastorno mande y te quite libertad. Mejorar, para mí, ha sido recuperar espacio mental y poder decidir qué quiero hacer con mi vida.

Otro elemento clave ha sido el apoyo social. Contar con una red de familiares y amistades que me han acompañado, entendido y sostenido ha sido fundamental para poder avanzar. Sin ese apoyo, el camino habría sido mucho más difícil. Gracias a todas esas personas he podido llegar hasta donde estoy hoy y seguir adelante.

• ¿Qué te habría gustado saber cuando empezaron los síntomas?

Que no era la única persona a la que le pasaba, que no era algo extraño y que se podían hacer cosas para mejorar. El diagnóstico fue un alivio: entender qué me ocurría, dejar de sentirme sola y saber que había tratamiento.

También me habría gustado saber que no tenía que sentir vergüenza por lo que me pasaba. La vergüenza te aísla aún más y eso solo aumenta el sufrimiento.

• ¿Qué le dirías a una persona que sospecha que puede tener un problema de salud mental y no se atreve a pedir ayuda?

Que no está sola. Que hay muchas personas que pasan por situaciones similares y que, cuando estás preparada, pedir ayuda puede aliviar mucho el sufrimiento. Es un proceso de aceptación y aprendizaje, con seguimiento profesional y trabajo en equipo.

• ¿Cómo podemos reducir el estigma como sociedad?

Hablando de ello. Pero hablando con rigor y respeto. Sin dramatizar y sin hacer bromas. Y evitando tratar a las personas como si fueran menos capaces por tener un problema de salud mental. Somos personas, con derechos, proyectos y una vida.

• Mirando hacia adelante, ¿qué proyectos tienes?

Me gustaría retomar los estudios, cursar un máster en psicología social y seguir construyendo un camino laboral vinculado a la salud y al acompañamiento de otras personas. Sobre todo, continuar consolidando todo lo que he ganado estos años.

También tengo la voluntad de colaborar más activamente con la asociación de personas con diagnóstico de TOC y sus familias, TOC Catalunya, de la que formo parte. Creo que es importante visibilizar que existen asociaciones, como TOC Catalunya o TOC 2.0, que pueden ser de gran ayuda y apoyo para muchas personas que conviven con este trastorno.

 

Si te has sentido identificado/a…

Si convives con pensamientos intrusivos, rituales o un malestar que interfiere en tu día a día, hablarlo con un/a profesional puede ser un primer paso. Puedes consultarlo con tu equipo de Atención Primaria o con los servicios de salud mental de tu zona.

Suscríbete a nuestro boletín mensual "Haz salud", con información de salud para todos.