Un estudio publicado en el Journal of Eating Disorders muestra mejoras tanto en el estado nutricional como en la calidad de vida de las personas usuarias después de participar en un programa residencial especializado.
El estudio, que incluye a 18 participantes con una media de más de 27 años de evolución del trastorno, pone de manifiesto el impacto del programa en ámbitos como el bienestar emocional, la vitalidad y el funcionamiento social.
El modelo de la UIR-TCA de Fundació Hospitalàries Martorell-Hospital Universitari de Bellvitge combina atención médica, psicoterapia, apoyo familiar y rehabilitación psicosocial para favorecer la recuperación funcional de las personas atendidas.
La Unidad Integral de Recuperación de los Trastornos de la Conducta Alimentaria de Fundació Hospitalàries Martorell y el Hospital Universitari de Bellvitge ha publicado los primeros resultados de su modelo asistencial especializado para personas adultas con trastornos de la conducta alimentaria (TCA) graves y de larga evolución. Los resultados se han recogido en el artículo Specialized, integrative treatment for longstanding eating disorders: early insights and implications, publicado en el Journal of Eating Disorders, la revista internacional de mayor impacto en el ámbito de los TCA. El estudio está liderado por el Dr. Fernando Fernández-Aranda, director de la Unidad, y ha contado con la participación del equipo de la UIR-TCA, coordinado por la Dra. Núria Jaurrieta, así como de otros centros de investigación nacionales e internacionales.
Un recurso especializado para casos de larga evolución
La UIR-TCA se puso en marcha en enero de 2024 para dar respuesta a la petición del sistema público de salud de Cataluña de ofrecer una atención especializada y suprasectorial a personas adultas con TCA graves y de larga duración, principalmente anorexia nerviosa, que han seguido diversos tratamientos previos sin alcanzar una recuperación clínica sostenida.
Este perfil de pacientes presenta una elevada complejidad clínica y requiere modelos asistenciales adaptados a las necesidades específicas asociadas a la cronicidad y a la larga evolución del trastorno.
Este estudio inicial ha analizado cuantitativa y cualitativamente los resultados de 18 pacientes, con una evolución media de la enfermedad superior a los 27 años y una media de ocho intentos terapéuticos previos. Las participantes siguieron un programa residencial de entre tres y cuatro meses de duración.
Mejoras en el estado nutricional y la calidad de vida
Después de completar el programa, los resultados muestran mejoras significativas en el índice de masa corporal (IMC) y en diferentes dimensiones relacionadas con la calidad de vida. Las mejoras observadas incluyen aspectos como el bienestar emocional, la vitalidad, el funcionamiento social y la percepción global del estado de salud. Las participantes también expresaron un alto grado de satisfacción con el tratamiento, con una puntuación media de 85,3 puntos sobre 100.
Estos resultados son especialmente relevantes en el contexto de una población con una trayectoria prolongada de enfermedad y múltiples tratamientos previos, si bien los autores señalan la necesidad de continuar estudiando los resultados del modelo con muestras más amplias y un seguimiento más prolongado.
Un modelo integral centrado en la persona
El modelo asistencial de la UIR-TCA combina diferentes ámbitos de intervención dentro de un enfoque multidisciplinar y centrado en la persona. El programa integra atención médica y nutricional, psicoterapia, intervención familiar, rehabilitación psicosocial y actividades grupales.
Más allá del abordaje de los síntomas del trastorno alimentario, el modelo pone el foco en aspectos como la calidad de vida, la autonomía personal, la corresponsabilidad, la voluntariedad y la recuperación funcional, con el objetivo de acompañar a las pacientes en la recuperación de diferentes áreas de su vida y en la transición asistencial con las diferentes UTCA de Cataluña.
El análisis cualitativo de las entrevistas realizadas durante el estudio también identifica cambios percibidos por las participantes en ámbitos como la conciencia sobre la enfermedad, la regulación emocional, las relaciones familiares y la recuperación de proyectos vitales más allá del trastorno alimentario.
Conclusiones
Las conclusiones del estudio apuntan al potencial de este tipo de modelo especializado para dar respuesta a personas con TCA de larga evolución y con necesidades asistenciales complejas.
Los autores señalan que los resultados iniciales aportan evidencia sobre la viabilidad y los posibles beneficios de un abordaje integral y especializado en esta población, y plantean la necesidad de continuar desarrollando y evaluando recursos específicos dentro de los sistemas públicos de salud.
La publicación de estos primeros resultados contribuye también a dar visibilidad a la necesidad de ofrecer respuestas asistenciales específicas para las personas con trastornos de la conducta alimentaria de larga evolución, un perfil que a menudo requiere una intervención diferenciada y sostenida en el tiempo