Linfedema: cómo controlarlo

El linfedema es una afección crónica que, una vez aparece, requiere cuidados continuados para controlar la inflamación y evitar que empeore. Aunque no se cure definitivamente, un tratamiento adecuado permite reducir sus síntomas y mantener una buena calidad de vida.

Cuando se detecta el linfedema, el tratamiento se centra en reducir al máximo la inflamación del brazo. En esta etapa, el procedimiento más eficaz es el vendaje multicapa, que ayuda a movilizar el líquido acumulado y disminuir el volumen del brazo. Este tratamiento se realiza habitualmente bajo supervisión de profesionales de rehabilitación.

Una vez que el edema se ha reducido, es necesario seguir un tratamiento de mantenimiento diario para evitar que el linfedema reaparezca o empeore. Éste consiste principalmente en:

  • el uso de una manga de compresión hecha a medida, que debe llevarse cada día;
  • el seguimiento de las recomendaciones de actividad y autocuidado indicadas por los profesionales sanitarios.

Es muy importante que la persona con linfedema adquiera el máximo grado de autonomía posible. Aprender a hacer autovendaje permite actuar de forma precoz ante un empeoramiento puntual, ayudando a reducir la inflamación antes de reanudar el uso de la manga de compresión.

La combinación de tratamiento profesional, uso correcto de la compresión y autocuidado activo es clave para mantener el linfedema bajo control y prevenir complicaciones a largo plazo.

Disponer de información rigurosa es fundamental para convivir con el linfedema y desmontar ideas erróneas que todavía son frecuentes. Desde el Aula de Salud de Bellvitge se puede ampliar esta información a través de recursos específicos, tales como:

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