La sensibilidad al gluten o al trigo no celíaca es una situación en la que una persona presenta síntomas después de consumir alimentos con gluten o trigo, pero carece de enfermedad celíaca ni alergia al trigo.
Los síntomas pueden ser digestivos, como dolor abdominal, hinchazón, gases, diarrea o cambios en el ritmo intestinal, pero también pueden aparecer otras molestias como cansancio, dolor de cabeza o sensación de “niebla mental”. Estos síntomas pueden parecerse mucho a los de la celiaquía, la alergia al trigo o el síndrome del intestino irritable, por eso no se puede realizar el diagnóstico sólo por los síntomas.
Antes de retirar el gluten de la dieta, es muy importante consultar con un profesional sanitario. No se debe empezar una dieta sin gluten por la cuenta propia antes de realizar las pruebas, porque esto puede alterar los resultados y dificultar o impedir el correcto diagnóstico de enfermedad celíaca.

El primer paso siempre es descartar que se trate de una enfermedad celíaca o de una alergia al trigo. Esto es esencial, porque el diagnóstico cambia completamente el tratamiento, el grado de estricta de la dieta, la necesidad de seguimiento médico y el estudio de los familiares.

La sensibilidad al gluten/trigo no celíaca es un diagnóstico de exclusión. Esto significa que sólo se puede valorar cuando las pruebas no indican celiaquía ni alergia al trigo, y cuando los síntomas mejoran al retirar el gluten o el trigo y reaparecen al volverlo a introducir de forma controlada. Actualmente no existe una analítica específica que confirme este diagnóstico de forma directa, y la investigación todavía estudia qué componente del trigo puede causar los síntomas en cada paciente: el gluten, otras proteínas del trigo o hidratos de carbono fermentables.
A diferencia de la enfermedad celíaca, cuando no hay diagnóstico de celiaquía la dieta sin gluten no debe hacerse tan estricta, no es necesario el mismo seguimiento médico y no está indicado realizar el estudio familiar propio de la celiaquía. En estos casos, el objetivo es identificar qué alimentos desencadenan los síntomas y adaptar la dieta de forma individualizada, evitando restricciones innecesarias.
Por este motivo, no es recomendable "jugar" con el gluten, retirándolo y reintroduciéndolo sin orientación. Realizar pruebas dietéticas por la cuenta propia puede llevar a confusión, dietas demasiado restrictivas, déficits nutricionales y retraso en el diagnóstico de otras enfermedades. La valoración debe hacerla un profesional, que decidirá qué pruebas se deben hacer y cómo orientar la dieta de forma segura.
Mensaje clave: Si tienes síntomas con el gluten o el trigo, no lo retires antes de consultar. Primero hay que descartar la celiaquía y la alergia al trigo. La sensibilidad al gluten/trigo no celíaca es un diagnóstico de exclusión.