El Hospital Universitario de Bellvitge y el IDIBELL han participado en un estudio internacional publicado en la revista Nature que analiza la base genética de 14 trastornos de salud mental a partir de más de un millón de casos. La investigación demuestra que muchos de estos trastornos comparten factores genéticos y abre la puerta al desarrollo de tratamientos aplicables a más de un diagnóstico.
El estudio, impulsado por el Psychiatric Genomics Consortium, constituye una de las investigaciones más amplias realizadas hasta la fecha en psiquiatría genómica y ofrece el mapa genético más completo de estos trastornos.
Cinco grandes familias según la similitud genética
La investigación ha identificado patrones comunes entre los 14 trastornos analizados y los ha agrupado en cinco grandes familias en función de su grado de similitud genética. Los resultados muestran que todos comparten, en mayor o menor medida, factores biológicos. Esta relación es especialmente intensa dentro de cada grupo, aunque también existen conexiones entre distintas familias.
Este solapamiento ayuda a explicar por qué con frecuencia se produce comorbilidad y por qué el diagnóstico puede resultar complejo. Algunas personas pueden presentar síntomas que atraviesan diferentes categorías diagnósticas a lo largo del tiempo.
Entre las relaciones genéticas más destacadas se encuentran la proximidad entre la esquizofrenia y el trastorno bipolar; el solapamiento entre depresión, trastorno de estrés postraumático y trastornos de ansiedad; o la relación entre la anorexia nerviosa y el trastorno obsesivocompulsivo.
Un cambio de mirada en salud mental
A diferencia de las clasificaciones tradicionales, que parten del diagnóstico clínico para buscar sus causas biológicas, este estudio ha seguido el camino inverso. Primero ha analizado las relaciones entre marcadores genéticos y, a partir de ahí, ha identificado agrupaciones naturales de trastornos con un alto grado de solapamiento.
Este enfoque, conocido como abordaje transdiagnóstico, propone centrarse en los mecanismos compartidos en lugar de considerar cada trastorno como una entidad aislada.
Según el Dr. Fernando Fernández-Aranda, director del Programa de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital de Bellvitge y líder del grupo de investigación en psiconeurobiología de los trastornos alimentarios y conductas adictivas del IDIBELL, “este trabajo permite avanzar hacia una comprensión más integral de la salud mental y puede contribuir a mejorar las aproximaciones diagnósticas y terapéuticas”.
La genética es una pieza más
El equipo investigador recuerda que la predisposición genética solo explica una parte del riesgo de desarrollar un trastorno de salud mental. Los factores ambientales, las experiencias vitales y el contexto social también desempeñan un papel clave.
Por ello, la investigación genética debe entenderse como una herramienta complementaria. Permite profundizar en los mecanismos biológicos, pero siempre debe integrarse con la mirada clínica, psicológica y social.
Investigación internacional con participación catalana En este estudio han participado siete centros de investigación y tres hospitales catalanes, entre ellos el Hospital Universitario de Bellvitge, con aportaciones destacadas en ámbitos como los trastornos de la conducta alimentaria, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y el trastorno obsesivocompulsivo.
La integración entre asistencia e investigación permite trasladar este conocimiento a la práctica clínica y avanzar hacia una atención más personalizada.
Artículo de referencia:
Andrew D. Grotzinger, et al. Mapping the genetic landscape across 14 psychiatric disorder. Nature Genetics, 2025.