“La vacunación me ha permitido seguir viajando y ayudando a otras personas después del trasplante”

- Pacientes que inspiran

Rosa Maria Fernández fue trasplantada de riñón hace siete años en el Hospital Universitario de Bellvitge gracias a la donación en vida de su hermana. Abogada, madre de tres hijos y cofundadora de la ONG Accede, que trabaja en Etiopía, asegura que seguir estrictamente las recomendaciones médicas, especialmente las relacionadas con la vacunación, le ha permitido continuar haciendo vida normal y viajar regularmente al país africano para impulsar proyectos educativos y sanitarios.

Explícanos un poco quién eres y qué te llevó a Etiopía.

Soy abogada y trabajo en la administración pública. Tengo tres hijos y el pequeño nació en Etiopía. A partir de ahí, junto con varias familias del club de baloncesto al que íbamos, creamos la ONG, que ya lleva dieciséis años trabajando allí.

Intentamos que, a través del deporte y la educación, niños y niñas, especialmente de zonas rurales, puedan seguir estudiando. Muchas niñas dejan los estudios muy jóvenes porque las obligan a casarse. Nosotros intentamos ofrecerles oportunidades para que puedan continuar formándose.

¿También colaboráis en proyectos sanitarios?

Sí. Con los años hemos establecido vínculos con universidades que cuentan con hospitales universitarios. Nos explicaron que muchas mujeres llegan al hospital después de haber sufrido violencia de género, mutilaciones o agresiones sexuales.

Ahora también colaboramos llevando material sanitario y formación. En este último viaje hemos llevado incubadoras neonatales y otros recursos. Las necesidades son enormes.

¿Cómo fue tu proceso de trasplante?

Me trasplantaron hace siete años en Bellvitge con un riñón de mi hermana. Todo fue muy bien porque éramos prácticamente compatibles al cien por cien. Ella se recuperó muy rápido y yo también.

Tuve la suerte de no necesitar diálisis porque todo el proceso fue muy rápido. El trabajo del equipo de nefrología, cirugía y de todos los profesionales fue impresionante. No tengo palabras.

¿Ese contraste entre realidades también lo vives durante los viajes?

Muchísimo. Cuando tienes una insuficiencia renal grave y pasas por un trasplante, te das cuenta de la suerte que tenemos con nuestro sistema sanitario y con los profesionales que trabajan en él.

Cuando vas a Etiopía ves que allí mucha gente muere por infecciones o enfermedades que aquí se pueden prevenir o tratar fácilmente. Faltan vacunas, medicamentos y recursos muy básicos. Si yo hubiera nacido allí, probablemente no habría sobrevivido.

¿Por qué es tan importante la vacunación en tu caso?

Porque es lo que me permite seguir haciendo vida normal. Antes del trasplante me vacunaron y después he seguido siempre todas las indicaciones médicas, tanto del Dr. Cruzado, del Servicio de Nefrología, como de la Dra. Masuet, del Servicio de Medicina Preventiva.

Gracias a eso puedo trabajar, viajar y continuar con los proyectos de la ONG.

¿Hay vacunas que deben administrarse antes del trasplante?

Sí. Por ejemplo, tuvieron que administrarme la vacuna de la fiebre amarilla antes del trasplante, porque después ya no podían ponérmela. Es importante que la gente lo sepa.

Hay vacunas que, después del trasplante, ya no pueden administrarse y, por tanto, es muy importante tener revisado el calendario vacunal antes de la intervención. En mi caso, después del trasplante reviso cada año mi estado vacunal en el Centro de Atención Primaria (CAP) o en el Servicio de Medicina Preventiva del hospital para comprobar qué vacunas tengo recomendadas, de acuerdo con mi condición de persona trasplantada y el calendario vacunal, como la vacuna de la gripe, la de la covid u otras incorporaciones más recientes, como las del herpes zóster o el virus respiratorio sincitial.

Después del trasplante sigo vacunándome periódicamente con aquellas vacunas que son seguras y eficaces para mí.

¿Has tenido miedo a la hora de viajar después del trasplante?

La verdad es que no. Desde el hospital siempre me lo han puesto muy fácil. Lo primero que pregunté fue si podría seguir viajando y me dijeron que sí, pero que debía seguir las indicaciones y vacunarme.

Siempre viajo con el doble de medicación, llevo parte de los medicamentos conmigo y consulto cualquier tratamiento antes de viajar para evitar incompatibilidades con la medicación inmunosupresora. Pero, si sigues lo que te indican los profesionales, no tienes por qué tener miedo.

¿Qué le dirías a una persona que está a punto de trasplantarse?

Sobre todo, que confíe en los profesionales y que no tenga miedo. El personal médico y de enfermería es increíble. Si hay algo que no puedes hacer, ya te lo dirán.

Pero no debemos ponernos barreras nosotros mismos. Hay que ir siempre de la mano del equipo médico y seguir sus recomendaciones. Con eso, puedes seguir haciendo vida normal.

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