El Hospital de Bellvitge y el IDIBELL y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) lideran un trabajo de investigación que utiliza por primera vez estos sistemas de IA inspirados en el cerebro humano para definir perfiles y factores de riesgo entre personas de entre 50 y 85 años
Centros de atención primaria y de salud mental geriátrica pueden mejorar la detección precoz de personas mayores en situación de riesgo por trastornos asociados al juego a partir de los marcadores y perfiles psicológicos definidos en el proyecto
En 2025, un 25% de las 269 nuevas consultas que recibió la Unidad de Juego Patológico y Adicciones Comportamentales del Servicio de Psicología Clínica del Hospital de Bellvitge correspondió a personas de más de 50 años. Aunque este porcentaje se ha mantenido estable en los últimos 20 años, los profesionales consideran que puede hablarse de una problemática infradiagnosticada, dado que muchas de las personas en esta franja de edad sólo recurren a la ayuda especializada de centros como Bellvitge cuando se encuentran en situaciones bastante extremas.
Diferentes estudios previos constatan que los trastornos de juego son un problema grave para la salud mental de las personas mayores, dado que en su progresión se combinan cambios psicológicos, cognitivos, sociales y otras enfermedades relacionadas con la edad que aumentan su vulnerabilidad frente a conductas problemáticas relacionadas con el juego.
En este contexto de elevada complejidad es fundamental contar con herramientas eficaces para detectar de forma precoz conductas de riesgo y es en este punto donde las redes neuronales aparecen como especialmente adecuadas para procesar múltiples variables y establecer relaciones no directas que podrían pasar desapercibidas con enfoques estadísticos tradicionales.
Las redes neuronales son sistemas de Inteligencia Artificial que utilizan nodos interconectados y organizados en capas para procesar datos, aprender directamente de ellos y reconocer patrones complejos. Los datos se obtuvieron de un total de 745 personas que han sido tratadas en la Unidad de Juego Patológico del HUB desde el año 2014 y de un grupo de control de 136 personas sin ninguna problemática relacionada con el juego.
En este caso, de los resultados del estudio se deriva un patrón de riesgo multifactorial en el que se solapan características psicológicas individuales con procesos de desarrollo relacionados con el envejecimiento. De esta forma, desempeñan un papel relevante el malestar y la vulnerabilidad afectiva, la impulsividad y la búsqueda de novedad; las dificultades para regular las emociones y creencias distorsionadas sobre el juego (como la ilusión de control o las interpretaciones sesgadas de los resultados).
La utilización de las redes neuronales ha permitido desarrollar un modelo capaz de distinguir con precisión a las personas con un trastorno de juego e identificar una serie de perfiles psicológicos diferenciados, y, por otra parte, prever la gravedad del trastorno entre las personas afectadas. Tal y como explica la Dra. Susana Jiménez Murcia, jefa del Servicio de Psicología Clínica del Hospital de Bellvitge e investigadora principal del IDIBELL, y una de las autoras del estudio, junto con la profesora Roser Granero, catedrática de Estadística y Metodología de la UAB, el enfoque integrador y basado en datos de la investigación “se ajusta al origen multifactorial de alto riesgo, fundamental para la toma de decisiones clínicas más personalizadas y eficaces”.
En este sentido, el estudio subraya que la incorporación de protocolos de cribado en entornos de salud geriátrica y de atención primaria podrían beneficiarse de la incorporación de la evaluación de un posible perfil caracterizado por elevados niveles de impulsividad, búsqueda de novedad y déficits de regulación emocional, factores que marcan una diferencia más clara entre las personas.
"El trabajo pone de relieve la necesidad de enfoques terapéuticos integrales, que vayan más allá del control conductual del juego problemático e incluyan intervenciones dirigidas a la regulación emocional, la psicopatología comórbida, las creencias erróneas sobre el juego y las estrategias para hacer frente al estrés", concluye la Dra. Jiménez Murcia.
El estudio también ha contado con la colaboración de Jeffrey Derevensky, del Centro Internacional para el Trastornos de Juego y Conductas de Alto Riesgo en Jóvenes de la McGill University de Montreal (Canadá), y de Sally Gainsbury, de la Escuela de Psicología, Cerebro y Mente de la Universidad de Sidney (Australia).
Artículo de referencia
Mapping risk in later life: a neural network approach to gambling disorder. Roser Granero; Fernando Fernández Aranda; Isabel Baenas; Lucero Munguía; Anahí Gaspar Pérez; Mónica Gómez Peña; Jeffrey Derevensky; Sally Gainsbury; Rebeca Rodríguez García i Susana Jiménez Murcia. https://www.frontiersin.org/journals/psychiatry/articles/10.3389/fpsyt.2026.1936618/full