Una formación piloto del Hospital de Bellvitge ayuda a los profesionales a comunicarse mejor con pacientes y familias y a gestionar situaciones de gran carga emocional.
Un paciente consciente que se enfrenta al final de su vida. Una familia que no acepta la gravedad de un diagnóstico. Comunicar una mala noticia es una de las situaciones más delicadas de la práctica asistencial. No se trata solo de encontrar las palabras adecuadas, sino también de saber escuchar, responder a las emociones y acompañar a las personas en momentos especialmente difíciles.
Para entrenar estas habilidades, el Hospital Universitario de Bellvitge ha puesto en marcha una formación piloto que permite a los profesionales practicar la comunicación de malas noticias mediante simulación clínica avanzada. La primera edición, celebrada este 14 de octubre en la Unidad de Simulación Clínica Avanzada (SimHUB), contó con la participación de 12 profesionales del Área Cardiovascular.
“Comunicar malas noticias es una situación que vivimos muy a menudo en la práctica clínica, especialmente en Cardiología, pero para la que no siempre nos sentimos suficientemente preparados”, explica la Dra. Alexandra Pons, especialista del Servicio de Cardiología y participante en el programa. “Es difícil aprenderlo solo con teoría. Poder vivir la situación, ver cómo reaccionas y analizarlo después con el grupo te hace mucho más consciente de qué haces bien y qué podrías mejorar”.
Ensayar en un entorno seguro
Durante la sesión presencial, las personas participantes trabajaron escenarios inspirados en situaciones habituales del Área Cardiovascular, como el final de la vida, las complicaciones de un procedimiento o la toma de decisiones terapéuticas difíciles.
Con la participación de actores y actrices profesionales, practicaron cómo comunicar malas noticias y cómo responder a reacciones de negación, ira o culpabilización. Después de cada escena, analizaron con el equipo docente cómo se había desarrollado la conversación, qué estrategias comunicativas habían funcionado y qué aspectos se podían mejorar.
“Aunque sabes que es una simulación, cuando estás delante de un paciente o una familia que reacciona con negación, rabia o tristeza, la situación se vuelve muy real”, señala Pons. “Te das cuenta de que cada persona reacciona de una manera distinta y de que tienes que saber acompañarla como necesita en ese momento”.
La sesión práctica completa una formación online que aborda los protocolos estructurados de comunicación de malas noticias, las reacciones emocionales de pacientes y familiares y las estrategias de autocuidado de los profesionales.
Una competencia que también necesita entrenamiento
“La comunicación de malas noticias es una competencia profesional que a menudo se adquiere a base de ensayo y error, pero para comunicar bien hace falta mucho más que conocimientos teóricos: es necesario un entrenamiento específico”, explica Olga Jordana, psicóloga del Servicio de Psicología Clínica del Hospital Universitario de Bellvitge.
Según Jordana, una buena comunicación por parte del equipo asistencial puede contribuir a reducir el impacto emocional de una mala noticia y facilitar la adaptación a situaciones de gran complejidad. “También puede ayudar a prevenir la aparición posterior de problemas de salud mental. Por eso, la simulación es una herramienta idónea para poner en práctica estos conocimientos y entrenar habilidades comunicativas en contextos de alta vulnerabilidad emocional”, añade.
Para Alexandra Pons, uno de los principales aprendizajes del curso es precisamente su aplicación inmediata a la asistencia: “Me llevo herramientas muy prácticas para el día a día: no solo saber qué decir, sino cómo decirlo, cómo escuchar, cómo dejar espacio a las emociones y, sobre todo, cómo adaptarte a cada paciente y a cada familia”.
Comunicar mejor y cuidar también a los profesionales
“En nuestra práctica clínica nos encontramos con decisiones que son muy difíciles de transmitir y que tienen un componente emocional importante. Esta formación busca ayudarnos a comunicarnos mejor con los pacientes y sus familias, pero también a disponer de herramientas para gestionar cómo nos afectan estas situaciones”, explica el Dr. Ángel Hernández, cardiólogo del Hospital Universitario de Bellvitge y responsable del curso.
El programa se ha desarrollado conjuntamente entre el Área Cardiovascular, el Servicio de Psicología Clínica y el Área de Aprendizaje del Hospital, combinando la experiencia asistencial, el conocimiento especializado en comunicación y gestión emocional y la metodología de simulación clínica.
“Queremos que la simulación clínica avanzada responda a necesidades reales de los servicios y que la formación implique cada vez a más perfiles profesionales. Ya contamos con unas 60 personas formadas como instructoras en nuestro modelo de simulación, y este proyecto demuestra cómo podemos trabajar conjuntamente para entrenar habilidades que son esenciales en diferentes áreas del hospital”, señala Albert Adam, referente de Aprendizaje de la Dirección de Personas del Hospital Universitario de Bellvitge.
Un modelo que se quiere extender a otros servicios
Esta primera edición se ha diseñado como una prueba piloto para desarrollar un modelo de formación adaptable a otras áreas asistenciales del Hospital Universitario de Bellvitge.
Una vez validado, el programa contará con dos niveles: una formación básica online sobre comunicación de malas noticias y un curso de simulación avanzada para los servicios que quieran profundizar en estas habilidades a partir de casos propios de su especialidad. La voluntad es que, en el futuro, este modelo pueda reproducirse también en otros hospitales.