Bellvitge colidera un estudio que identifica tres datos clínicos que pueden ayudar a detectar a personas con TOC con mayor riesgo de conductas suicidas

- Investigación

Un estudio coliderado por el Hospital de Bellvitge-IDIBELL y la Universidade de Santiago de Compostela ha identificado tres factores clínicos (antecedentes familiares de suicidio, un trastorno del estado de ánimo asociado y antecedentes de consumo problemático de sustancias) relacionados con un mayor riesgo de conductas suicidas en personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Aunque el estudio ha analizado múltiples variables mediante técnicas de inteligencia artificial y machine learning, el modelo con mejores resultados se basa únicamente en tres datos que ya forman parte habitualmente de la historia clínica

El modelo no permite determinar con certeza quién desarrollará una conducta suicida, sino que permite predecir quién presenta un mayor riesgo de conducta suicida a partir de variables clínicas muy fáciles de obtener

El Hospital de Bellvitge da a conocer estos resultados coincidiendo con el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se celebra el 10 de septiembre

Un estudio coliderado por investigadores de la Unidad de TOC del Hospital Universitario de Bellvitge-IDIBELL y de la Universidade de Santiago de Compostela ha identificado tres factores clínicos que ayudan a detectar el riesgo de conductas relacionadas con el suicidio en personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): los antecedentes familiares de suicidio, la presencia de un trastorno del estado de ánimo (es decir, un trastorno afectivo, como la depresión o el trastorno bipolar) y los antecedentes de consumo problemático de sustancias. El estudio se ha publicado en la revista Psychiatry Research.

El resultado es especialmente relevante porque estos tres datos ya se recogen habitualmente en la historia clínica. Aunque se analizaron múltiples combinaciones de variables mediante técnicas de inteligencia artificial y machine learning, el equipo investigador comprobó que el modelo con mejor capacidad predictiva se basaba únicamente en estos tres factores. A partir de estas variables clínicas fáciles de obtener, el modelo permite identificar qué personas presentan un mayor riesgo de conducta suicida, aunque no permite determinar con certeza qué ocurrirá en una persona concreta. El trabajo ha estudiado una cohorte de 199 personas con TOC atendidas en la Unidad de TOC del Hospital de Bellvitge y seguidas durante una media de 17,8 años.

El modelo, sin embargo, no permite predecir con certeza qué ocurrirá en una persona concreta. Su capacidad predictiva es moderada y los resultados se han obtenido en una única cohorte, por lo que los autores plantean estos factores como elementos de apoyo a la valoración clínica y señalan que es necesario validarlos en muestras más grandes y diversas.

“Es un trabajo coliderado por ambos equipos. En Bellvitge hemos aportado toda la muestra de pacientes: hemos administrado los cuestionarios, revisado las historias clínicas y realizado el seguimiento clínico a lo largo de los años. El equipo de Santiago de Compostela ha llevado a cabo el análisis mediante técnicas de inteligencia artificial y machine learning, y los resultados los hemos interpretado conjuntamente ambos equipos”, explica el Dr. Cinto Segalàs, de la Unidad de TOC del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge y miembro del grupo de Psiquiatría y Salud Mental del IDIBELL.

El TOC y el riesgo de suicidio

El trastorno obsesivo-compulsivo es un trastorno psiquiátrico caracterizado por pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos que generan un malestar importante (las obsesiones) y que pueden llevar a la persona a repetir conductas o rituales mentales (las compulsiones) para intentar reducir la angustia. Aunque históricamente se había considerado que el riesgo de suicidio en las personas con TOC era similar al de la población general, la investigación de los últimos años ha mostrado que presentan un mayor riesgo de pensamientos y conductas suicidas.

“El riesgo de conductas relacionadas con el suicidio en personas con TOC es más elevado que en la población general. Uno de los elementos que hay que tener en cuenta es que muchas personas con TOC presentan también otros trastornos asociados, como la depresión o la ansiedad”, explica el Dr. Segalàs.

Tres factores que ya pueden valorarse en consulta

El equipo investigador analizó diferentes combinaciones de variables clínicas y sociodemográficas para determinar cuáles aportaban más información sobre el riesgo. Las tres que, combinadas, ofrecieron los mejores resultados fueron los antecedentes familiares de suicidio, la presencia de un trastorno afectivo y los antecedentes de consumo problemático de sustancias. La gravedad de los síntomas del TOC, en cambio, no mejoró de forma sustancial la capacidad predictiva.

Los investigadores también estudiaron el posible papel de las experiencias traumáticas durante la infancia. “Hay muchos estudios que relacionan las situaciones traumáticas en la infancia con una mayor probabilidad de sufrir trastornos mentales en la edad adulta. Por ello quisimos comprobar si incorporar esta información mejoraba también la capacidad de predecir el riesgo en personas con TOC, pero no aportó una mejora significativa al modelo”, explica el Dr. Segalàs.

Los autores plantean, sin embargo, que el trauma infantil podría tener una relación indirecta con el riesgo a través del desarrollo posterior de trastornos afectivos o de problemas relacionados con el consumo de sustancias, una hipótesis que requerirá nuevos estudios.

La principal implicación clínica es que no es necesario aplicar el algoritmo a cada paciente para que los resultados sean útiles. Los tres factores ya forman parte de la información que habitualmente pueden recoger psiquiatras y psicólogos clínicos durante la valoración.

“Las variables ya las tenemos en cuenta en la práctica clínica. No es que apliquemos el algoritmo a cada paciente, pero si una persona presenta estos factores, debemos estar más alerta: podemos realizar un seguimiento más frecuente, valorar si es necesario ajustar el tratamiento o movilizar más recursos asistenciales. El objetivo es adaptar el seguimiento al riesgo y a las necesidades de cada persona”, añade el Dr. Segalàs.

Una mirada a casi dos décadas de evolución

Uno de los puntos fuertes del trabajo es la duración del seguimiento. Las 199 personas incluidas en la cohorte fueron seguidas durante una media de 17,8 años, lo que permite estudiar el riesgo desde una perspectiva longitudinal y no únicamente a partir de una fotografía puntual.

“La mayoría de los estudios son transversales: ofrecen una fotografía de cómo está la persona en un momento concreto. El TOC puede tener una evolución larga y, en algunos casos, crónica, y por eso nos interesa saber cómo evoluciona este riesgo a lo largo del tiempo”, explica el Dr. Segalàs.

Una herramienta de orientación, no de certeza

El equipo investigador insiste en que los resultados no deben interpretarse como una fórmula capaz de anticipar una conducta individual. El modelo presenta una capacidad predictiva moderada y el estudio se ha realizado con una muestra limitada procedente de una única unidad especializada. Por ello, los resultados deben entenderse como una primera herramienta de orientación que necesita validación en cohortes más grandes y diversas.

“En psiquiatría, buena parte de la valoración clínica se basa en la entrevista, la historia clínica y la evolución de la persona. Por eso resulta especialmente interesante que tres variables sencillas que ya recogemos habitualmente puedan ayudarnos a orientar mejor el riesgo y decidir quién necesita un seguimiento más estrecho”, destaca el Dr. Segalàs.

De cara al futuro, el equipo quiere profundizar en la relación entre el trauma infantil y otros factores de riesgo y ampliar la muestra en colaboración con otras unidades de TOC. “Nos interesa comprobar si el trauma infantil, aunque no mejore directamente la predicción del riesgo de suicidio, puede estar relacionado con el desarrollo de un trastorno afectivo, que sí es uno de los factores identificados. También queremos ampliar la muestra, en contacto con otras unidades de TOC de Europa y del resto del mundo, para mejorar la fiabilidad del modelo”, concluye.

Hablar de ello y buscar ayuda

Coincidiendo con el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el Dr. Segalàs recuerda que el suicidio es una conducta compleja y multifactorial que no puede atribuirse a una única causa ni está siempre vinculada a un trastorno mental.

“El mensaje más importante es no evitar el tema. Si una persona expresa ideas de suicidio o un sufrimiento intenso, hay que buscar ayuda profesional”, señala. ⚠ Si tú o alguien de tu entorno estáis pasando por un momento difícil

El teléfono 024, línea gratuita de atención a la conducta suicida, ofrece ayuda las 24 horas del día, los 365 días del año.

Referencia bibliográfica

Tubío-Fungueiriño M, Puialto M, Cernadas E, Fernández-Delgado M, Real E, Alonso P, Carracedo A, Segalàs C, Fernández-Prieto M. Machine learning-based prediction of suicide risk: A long-term OCD cohort follow-up. Psychiatry Research. 2026;364:117269. DOI: 10.1016/j.psychres.2026.117269

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